Este es un pequeño texto al cuál no sé (ni me debe interesar tanto) cómo etiquetarlo, ¿es un cuento, es un relato, es una historia, es una analogía? De poco servirán las respuestas a tales interrogantes. Ahí va:
"Cuando pensaba en Lulú, estaba fantaseando con besar los labios de Camille; lo mismo daba que se convenciera de estar pisando la habitación, el ático o la biblioteca, pues siempre estaban en la cocina, sobre la mesa atestada de migas de pan, la mesa de noches silenciosas de palabras amordazadas que nunca salían de su boca ni de la de Lulú, la que llevaba el anillo, durante esas veladas de sabores ficticios y emociones huecas. Y si era así, si ella dormía junto a él todas las noches, si ella acusaba en su vientre al hijo de ambos, si ella, Lulú, había vestido de un blanco destellante aquella tarde y, pese a los pájaros y las endiabladas razones, pese a los discos y los collares de macramé, si así y todo él había puesto el anillo en su dedo (el de Lulú), entonces debía pensar en ella (en Lulú) y no había nada que hacer ni nada que decir al respecto (sobre Lulú). Pero en cuanto se relajaba, en cuanto su resistencia amainaba y los guardianes de esa pose se alejaban de su perniciosa labor, su cabeza dejaba de ser una máquina rigurosa, y le salían brotes, raíces, ramas, hojas verdosas o azuladas; numerosos y fuertes tallos de dimensiones imponentes surgían del interior de la máquina que tenía, sí, tenía que pensar en ella (en Lulú) y la iban quebrando poco a poco, con cada nuevo brote, con cada dulce y venenosa flor que iba naciendo entonces; por eso cuando ya estaba despreocupado y tranquilo de sí mismo, cuando andaba en bicicleta o deambulaba por las avenidas de noche, empezaba a silbar una canción, comenzaba a mover la cabeza de un lado al otro, se imaginaba a si mismo en la cocina, sobre la mesa de ausencias, tocando su cuerpo, besando sus labios, gozando en la plenitud de cada uno de sus sentidos, feliz en su encuentro, pensando en Camille (y no en Lulú), deseando a Camille (mas no a Lulú), descubriéndose de repente tan lejos de ella (de Camille) pero tan lejos de ella (de Lulú), como un idiota, como un vigía enceguecido o un guerrero angustiado, solo entre dos limbos, embriagado de dolor; solo, arrastrado a su suerte (la de Lulú), pensando en ella (en Camille), siempre pensando en Camille.
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